jueves, 16 de julio de 2015

CHEMA & SARA, UNA BODA MUY FLAMENCA

Sara y Chema llegaron a L'Oroneta con la idea de una boda con aires flamencos, y con esa ilusión montaron ellos mismos un photocall muy bonito que se asemejaba a un patio andaluz, con una girnalda de castañuelas de lo más divertida. Para hacer juego con su idea, nos pidieron una candy flamenquita, pero que quedara elegante. Y nos pusimos manos a la obra. ¿Os gusta el resultado?



Además, nos encargaron los detalles para los niños y adolescentes: cucuruchos de chuches, cuentos con rompecabezas para los más peques y brochetas y bolígrafo para los mayores. Lo envolvimos con papel rojo de lunares y elegimos rafia natural para los lazos. Y por supuesto, en todos los detalles colocamos nuestra acostumbrada etiqueta personalizada, en este caso con el nombre de los novios y la fecha del enlace.




En primer lugar, dado que la temática y el estilo de la candy bar estaba decidido, había que elegir un fondo para la mesa, y después de barajar varias telas, se nos ocurrió que el fondo fuera el dibujo de una ventana y colocar nosotras las cortinas. Realizamos el dibujo  sobre papel de embalar marrón. Es el papel verjurado que se utiliza para empaquetar. Es de un metro de ancho y se vende en rollos de 3, 5 y 10 metros y nos vino genial para para dar un toque rústico, y combinar con el tono beig de las rafias naturales, y las etiquetas de la mesa en cartón ondulado también en el mismo tono. El dibujo que realizamos representa una ventana desde dentro, para así, a través del enrejado de las ventanas tener la vista de la calle con la vista de la silueta de las casas y sus tejados de teja al fondo.  Para dibujar elegimos el carboncillo, y prescindimos de color. La técnica del carboncillo es estupenda para realizar sombreados y difuminar las líneas. Además, no queríamos que quedara un dibujo perfecto, así que prescindimos de utilizar reglas, cartabón ni escuadra y dibujamos a mano alzada para que quedara más natural. Destacamos más con el carboncillo las rejas de la ventana y difuminamos más las casas del fondo. El carboncillo es muy fácil y muy agradecido de trabajar porque es muy fácil rectificar si te has equivocado. El polvo de carbón se queda suspendido sobre el papel, pero también necesita de fijación porque sino el dibujo se echa a perder. Podéis comprar sprays para fijar el carboncillo, pero si no queréis gastar de más, haced como nosotras: usad laca para el pelo. Dos, tres o cuatro capas si es necesario, espaciadas en el tiempo para no mojar el papel, a unos treinta o cuarenta centímetros de distancia.
Colocamos el dibujo enmarcado con telas blancas semitransparentes y para darle un toque colgamos cintas de tul y papel en blanco y rojo, y las sujetamos con dos lazos de rafia natural a modo de cortinas. ¿Cómo lo véis? A nosotras nos encanta.

A partir del fondo, jugamos con los cajones de madera que pintamos de blanco, y escogimos las chucherías, por supuesto en blanco, rojo y con algún toque en verde pistacho. Para decorar utilizamos faroles rojos con velas también rojas y forramos unos botes con papel de embalar y cinta de puntilla de ganchillo que nos sirvieron de jarrón para los claveles rojos y la paniculata.


 Hicimos las etiquetas en cartón ondulado, decoradas con cuerda y  etiquetas adhesivas en las que, en lugar de escribir los nombres de las chuches, escogimos una serie de palabras muy flamencas: palmas, duende, arte..., impresas en rojo y en una letra muy divertida.

Forramos el interior del cajón central de la mesa con el mismo papel rojo de lunares y colocamos encima unas letras de madera lacada en blanco formando LOVE, y dispusimos en torno a él los botes de cristal y de metal blanco con las chucherías. 

 
Y, para terminar, hicimos una girnalda para el frontal de la mesa superponiendo  puntillas de pastelería en rojo y blanco dobladas por la mitad, sujetas con pincitas de madera decoradas en blanco y rojo. Y colocamos todos los regalos de los niños en cajones de madera pintados en blanco, en el suelo en un lateral de la mesa. ¡Candy bar lista!




Solo nos faltaba el seating plan, que había que colocar en el jardín exterior, donde se servía el cocktel de bienvenida a los invitados. Para ello preferimos utilizar un palet de madera en lugar del típico caballete. lo colocamos apoyado a un árbol. Colgamos con cuerda las cartulinas impresas con la distribución de las mesas, sujetándolas con las mismas pincitas rojas y blancas que habíamos usado en la candy.  Para decorar colgamos otra guirnalda con puntillas blancas y rojas, que esta vez rematamos con la impresión de las iniciales de los novios. Junto al palet hicimos una composición con cajones de madera y una regadera de metal blanco llena de claveles para darle el toque rojo. Y con el resto de los claveles y la paniculata que nos quedaban, confeccionamos un ramo que sujetamos de forma desenfadada con una gran baga de rafia natural al tronco del árbol. ¿Qué tal queda?





Bueno, esperamos que os haya gustado esta boda con aires andaluces. En el próximo post os enseñamos una comunión con mucha purpurina...¡Hasta la próxima!

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